¿Por qué ha nacido la Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo?

martes 26 de marzo de 2013
Caminaba con el resto de los compañeros. A veces hablaba por teléfono, a veces charlaba con los demás, y en los últimos kilómetros iba casi en silencio. Se quedaba un poco atrás para ver cómo íbamos el resto y al rato se ponía en cabeza para intentar que se mantuviera un ritmo  constante y lo más adecuado posible para todo el grupo

Caminaba con el resto de los compañeros. A veces hablaba por teléfono, a veces charlaba con los demás, y en los últimos kilómetros iba casi en silencio. Se quedaba un poco atrás para ver cómo íbamos el resto y al rato se ponía en cabeza para intentar que se mantuviera un ritmo  constante y lo más adecuado posible para todo el grupo

No fueron fáciles esos veintitantos kilómetros de marcha desde la prisión de Sangonera la Verde hasta el centro penitenciario de Murcia II, y menos en el mes de agosto, pero Miguel aguantó hasta el final. Nos lamentamos mucho de los pocos que éramos. Habían acudido algunas víctimas del terrorismo y se habían unido personas que no eran víctimas pero que querían apoyar a las víctimas.

Conozco a Miguel Folguera desde septiembre de 2008.  Nos presentaron por un asunto que ahora no viene al caso, pero lo que sí importa es que venía a pedir algo para las víctimas.

Hasta ese momento mi compromiso con las víctimas se había limitado a acudir junto a mi madre a las manifestaciones que se convocaban. Conocer a Miguel Folguera y a Alfonso Sánchez me cambió la vida por completo. Nunca olvidaré la primera vez que comimos juntos. Alfonso era víctima del terrorismo por un atentado con coche bomba en 1985 en la plaza de la República Argentina, a Miguel le habían desgarrado los ataques terroristas a través de sus compañeros de la Guardia Civil, aunque a él le tocó vivir una explosión en el cuartel donde dormía. Tiempo después, Alfonso y yo nos hicimos novios y hoy somos una familia.

¿Y cómo puedo unirme a la AVT para colaborar más?- les pregunté en aquella comida-. Si no era víctima no podía pertenecer a la AVT, aunque podía colaborar como voluntaria.

Los voluntarios de la AVT colaboran de las formas más diversas: desde ayudar a ensobrar las revistas que se envían a los miles de asociados hasta acompañar a las víctimas a la celebración de juicios en la Audiencia Nacional para que no se sientan solas delante de los criminales. Los que habíamos acudido a la marcha por la justicia de Murcia éramos muy pocos, pocas víctimas y pocos voluntarios, posiblemente porque era agosto y porque aquella marcha suponía un esfuerzo bastante importante.

Aquel caluroso día de agosto en que Miguel caminaba y caminaba y los kilómetros para llegar a la prisión de Murcia II se hacían cada vez más largos, nos lamentábamos de lo solas que estaban las víctimas. Iban a dejar en libertad al asesino Bolinaga y si anulaban la aplicación de la doctrina Parot, muchos otros presos iban a salir a la calle y el Estado iba a tener que indemnizarlos. La presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, consideraba que con la que estaba cayendo en España no era el momento de convocar una manifestación. Por otro lado, no se podía consentir que las víctimas se sintieran abandonadas, y según mis piernas empezaban a temblar y mi cara pasaba del rojo encarnado al rojo amoratado, Miguel dijo que teníamos que asociarnos para poder levantar la voz, apoyar a las víctimas y pedir justicia de una forma seria y formal.

A la marcha por la justicia de Murcia le siguieron las marchas a los centros penitenciarios de Nanclares de Oca (Álava), Zuera (Zaragoza) y Teixeiro (La Coruña). Yo dejé de pasar los fines de semana en la sierra para apoyar a las víctimas en las marchas, y Miguel dejó de descansar en su casa de Valdemoro para encabezar las reivindicaciones de las víctimas bajo el lema “Es la hora de los ciudadanos”.

Y es que víctimas del terror hemos sido todos los ciudadanos. Hemos sufrido asesinatos y atentados que nos han conmovido. Hemos visto cómo padres perdían a sus hijos, cómo hijos quedaban huérfanos, cómo militares, policías y guardias civiles llevaban a hombros a sus compañeros asesinados. Parece que todo haya sucedido hace mucho tiempo. Pero el dolor en las familias y en los amigos permanece todavía, las víctimas se sienten solas y, en muchos casos, sin ganas ya de luchar.

Llegó el otoño, y entre marcha y marcha fuimos plasmando la idea de formalizar nuestro apoyo y compromiso con las víctimas. Así nació la Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, cuya misión es colaborar y servir de soporte a la AVT, agrupar y difundir entre todos los ciudadanos nuestra sensibilidad, compromiso y solidaridad con las víctimas.

Aquel sofocante día del mes de agosto, Miguel siguió caminando hasta el centro penitenciario de Murcia II. Sus piernas empezaban a flaquear, pero su corazón y sus pensamientos se fortalecían pensando que mientras estuviéramos con las víctimas, haríamos lo posible para que nunca se sintieran solas.

Como dice la letra de una canción: camina, camina con esperanza en tu corazón, y nunca caminarás solo.

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